Escritor

Una conversación con Pez Papaya

pez papaya ¿un creador de imágenes que escribe? 

La verdad es que sí, aunque mi trabajo va más allá de la creación de imágenes. Considero que si uno mira una imagen durante el tiempo necesario se insinúan preguntas que tienen muy difícil respuesta si se buscan solo desde la experiencia visual. He de reconocer que siempre me han parecido un poco cansinas las conclusiones y las búsquedas de significados a las que se llega desde el análisis de lo visual per se.   

Estoy bastante de acuerdo, al menos en eso, con Diane Arbus cuando decía que “una fotografía es un secreto sobre un secreto. Cuanto más te dice, menos sabes”. Obviando la invitación al esoterismo y evitando también pensar solo en imágenes fotográficas creo que el camino para acercarse a ese secreto solo se va a encontrar en la tangencialidad. Vagabundear, y cuanto más errático sea el paso mejor, hasta que haya una cierta reconciliación entre las infinitas posibilidades de significado que encierra cada imagen y el acomodo que nosotros somos capaces de darle en nuestro imaginario.

Si hay un autor que me influyó en esa lectura circular, vagabunda y un tanto desarrapada fue Bill Jay. Alguien que tuvo metida la nariz el tiempo suficiente en las publicaciones fotográficas periódicas de la era victoriana para entender que las fotografías eran otra cosa.  

El otro autor fue Jurgis Baltrusaitis, un cuasi desconocido historiador del arte, yerno de Henri Focillon, que acuñó un despropósito que se ha convertido en una de las piedras motoras de mi propio proyecto personal; el concepto de “aberración” que, definido de manera doméstica, consiste en una falla en el proceso de comunicación que descacharra completamente la voluntad del emisor y que atolondra al receptor.

Vagabundear, y cuanto más errático sea el paso mejor, hasta que haya una cierta reconciliación entre las infinitas posibilidades de significado que encierra cada imagen y el acomodo que nosotros somos capaces de darle en nuestro imaginario.

pez papaya entonces ¿defiendes una cierta transversalidad entre las palabras y las imágenes?

En realidad no una “cierta” sino una total transversalidad. 

La cultura visual se deshilvana en dos campos obvios; es cultura y es visual (aplausos). Como cultura tiene voluntad totalizadora y como visual tiene cierta cojera. No hay mundo legible que se pueda leer solo desde las imágenes. Por eso las palabras cubren las pequeñas fallas que se producen entre las imágenes y viceversa. Pero no creamos que un amontonamiento verbal produce una imagen. Como bien dice el dicho (que algunos subtitulan como chino, otra aberración en toda regla), “lo que no se puede explicar con pocas palabras tampoco se puede explicar con muchas”. De ahí la necesaria convivencia. 

En esa transversalidad también hay algo que me interesa mucho, en realidad no tenemos muy claro qué sucede en nuestro cerebro cuando vemos una imagen, por mucho que el contexto de visualización esté acotado. La razón es que se activan tantas cosas en nuestro cerebro a la vez que se nos provoca una especie de parálisis racional. Una paradoja que nos deja, literalmente ojipláticos y sin argumentos. Algunos confunden, de manera equivocada, el estado de boquiabiertez con un valor cuasi dinerario: “más vale una imagen que mil palabras”.

En el fondo escribir y trabajar sobre cultura visual es simplemente una cuestión de creación de contextos de visualización. Como el hortus conclusus o el jardín en el que juegan los teletubbies.

pez papaya ¿cuándo empezaste a escribir?
Empecé a valorar la escritura desde algo muy humilde; los pies de foto que acompañaban a las fotografías de prensa. En un primer trabajo autorial que produje mientras estaba en la universidad empecé  a trabajar con secuencias de fotografías sacadas de álbumes familiares, principalmente de mi propio entorno, que justificaban su cercanía por un pie de foto que cumplía una doble función: hacer de denominador común pero también de resignificación de lo que aparentemente mostraban las fotografías. El referente de este trabajo era aquella pequeña trampa que presentaba en la portada de la revista La revolution surrealiste una fotografía de Atget en la que aparecían unas personas mirando un eclipse a través de cristales ahumados. Ese cambio de contexto era la clave para sacudir el significado.

Porque en el fondo escribir y trabajar sobre cultura visual es simplemente una cuestión de creación de contextos de visualización. Como el hortus conclusus o el jardín en el que juegan los teletubbies. Crear un sistema de relaciones que permitan a las imágenes y a las palabras que las han convocado empezar a chocar entre sí. 

pez papaya ¿solo escribes sobre cultura visual y editorial?
En realidad, escribir sobre cultura visual y editorial es una excusa para hablar de manera indirecta de otros temas que me interesan a nivel más vital: las ficciones que habitamos en nuestro día día y como a partir de ellas y de nuestro convencimiento en su existencia real construimos certezas.

pez papaya ¿cuáles son las imágenes que te ayudan a poner el balón en juego?
Todas. Me encanta encontrarme con las imágenes. Me salen al paso, van apareciendo en una extraña configuracion astral y, en ese sentido, el asunto es de una democracia pasmosa. Casi como cuando doblas la esquina y te encuentras con tu amigo Pepe, coincidencia que ya incluye la condensación de tiempos y espacios que han quedado convocados.   

En esos encuentros, y en un primer momento, simplemente me dejo seducir por ellas. Un momento después la seducción se convierte en un interrogatorio en toda regla; y ahí es donde descubro que su mayestatismo iconográfico empieza a mostras pequeñas ambigüedades. 

Por otra parte, sí que es cierto que las imágenes que más me interesan son aquellas que no buscan una perfección indiscutible, que no tienen una voluntad apriorística de totalidad y que su significado no queda agotado en sí mismas (aunque intuyo que no hay una sola que cumpla esa premisa por mucho que se vistan con sus mejores galas). Ahí aparecen las aberraciones, imágenes que ya de entrada proponen otra cosa distinta a la que muestran. Un ejemplo muy sencillo serían los universos que imaginamos cuando miramos las nubes.

pez papaya entonces… ¿podríamos decir que escribes a partir de tu propio extrañamiento?
Obviamente. Si no hay un extrañamiento honesto desde el principio, es muy difícil trenzar posibilidades. Ese trenzado siempre lo propongo desde un territorio lúdico, que rebaja lo que de afirmativo tienen todas las imágenes.

Algunos, a este carácter asertivo de las imágenes, lo han denominado el “ojo apotropaico” e intuyo que esa fue la razón de que a Acteón se le apagase el suyo, pero esto ya es harina de otro costal.

Escritor [trabajos]

Host del podcast Perder el nombre podcast sobre activismo creativo y cultura contemporánea [en colaboración con Carolina Abad, Javier Martos y Maite Larrauri].

50 fotografías con historia, escritor del libro editado por Signo Editores.

Danza, una disciplina y diez propuestas, proyecto personal publicado en el libro π (dibujar/proyectar) editado por el departamento de dibujo de la Facultad de Bellas Artes de Madrid al cuidado de Antonio Rabazas.

Una enciclopedia visual de Europa, proyecto personal editado en la revista bau.

Un momento después artículo editado en la revista formas.

Un fragmento completo artículo editado en la revista bau.

Negated space artículo editado en Oris magazine.

El instante indeciso artículo editado en la revista Transfer.

La sombra del Iceberg, folletín histórico-lúdico sobre fotografía editado en la revista fotografías (en colaboración con Eduardo Momeñe).

After Pivot, blog de Pivot, escuela para la cultura visual y el activismo creativo [en colaboración con Carolina Abad y Carlos Albalá].

Perder el nombre blog personal sobre cultura visual. 

Cuatro cuerpos blog sobre fotolibros [en colaboración con Juan Cires].

¿Necesitas ayuda?

-Tal vez esté viejo y cansado, pero siempre he pensado que las posibilidades de descubrir lo que realmente pasa son tan absurdamente remotas, que lo único que puede hacerse es decir: olvídalo y mantente ocupado. Fíjate en mí: yo proyecto líneas costeras. Me dieron un premio por Noruega.
Revolvió entre un montón de despojos y sacó un gran bloque de perspex y un modelo de Noruega montado sobre él.
-¿Qué sentido tiene esto? —prosiguió-. No se me ocurre ninguno. Toda la vida he estado haciendo fiordos. Durante un momento pasajero se pusieron de moda y me dieron un premio importante.

Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams

Félix Fuentes · Artista e investigador de la cultura visual, educador y director creativo
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